En el mundo del desarrollo y el emprendimiento esto se ve muchísimo: la sensación de que si no estás shippeando algo, aprendiendo algo nuevo o "optimizando" tu tiempo libre, lo estás desperdiciando. Automatizamos procesos para ganar tiempo y luego no sabemos qué hacer con ese tiempo si no lo llenamos de otra tarea.
Y no se queda solo en el trabajo: La misma lógica hace que muchos no sepan desconectar del móvil o la agenda ni un fin de semana, o que las vacaciones terminen pareciendo otra lista de pendientes. Medimos el valor del tiempo por lo que producimos, incluso cuando se supone que estamos parando.
Interesante el dato del 14%, y sobre todo la idea de fondo: el problema no son los planes, es no poder elegir sin que aparezca la culpa. Una habilidad que, como todo, también se entrena.